Relacionándonos con el mundo

“Cuando los maestros de la ley religiosa, que eran fariseos, lo vieron comer con los cobradores de impuestos y otros pecadores, preguntaron a los discípulos: «¿Por qué come con semejante escoria?»”

(Marcos 2:16, Nueva Traducción Viviente)

La respuesta que Jesús entrega a los fariseos en este pasaje, es simplemente maravillosa, personalmente es una de mis favoritas ya que, deja al descubierto, la necesidad de sanidad y restauración de todos aquellos que, enfermos, buscan cura para su cuerpo y alma. Además, por otra parte, deja en evidencia la hipocresía y falta de amor de aquellos que piensan que han venido al mundo solamente a ser servidos y jamás a servir. Los fariseos eran muy estrictos en cuanto a la ley y las tradiciones judías se trataba, de hecho, muchas veces las tradiciones eran casi o más importantes que la misma ley. En el sistema corrupto en el cual se movían los fariseos del tiempo de Jesús, no era de extrañar que trataran con desprecio a la gente que ellos consideraban de menor categoría, más a los publicanos, los cuales aún el mismo pueblo común odiaba, ya que, al ser contratados por el gobierno romano para hacer el trabajo de cobranza, ellos -los romanos- les ponían una tarifa de impuestos que le debían cobrar al pueblo. sin embargo, los cobradores, añadían aún más a este impuesto, con lo cual se quedaban con la diferencia. Así, la mayoría de los publicanos eran ricos, pero al mismo tiempo muy odiados por todos.

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