Jesucristo de Mercado

Muy pocas veces se vio a nuestro Señor Jesucristo enojado en los evangelios. Enojado de verdad. Sin embargo, su ira Santa se manifestó con fuerza en el pasaje conocido como “La purificación del templo”, la cual encontramos en los evangelios de Marcos (11:15-19); Lucas (19:45-48); y Juan (2:13-22).

“Vinieron, pues, a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y no consentía que nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno.
Y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Más vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.
Y lo oyeron los escribas y los principales sacerdotes, y buscaban cómo matarle; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba admirado de su doctrina.
Pero al llegar la noche, Jesús salió de la ciudad.” (Marcos 11:15-19, Reina Valera 1960)

Esta “purificación”, efectuada por el celo del hijo de Dios por la casa de su Padre, es un evento de tal magnitud para nuestra vida contemporánea, que por ningún motivo la debemos dejarla pasar, pues aquí se nos está hablando de la dedicación exclusiva que merece Dios Padre, de parte nuestra, y, en donde no existe cabida para otra exaltación, ya sea económica, política o social. Ciertamente el mercantilismo no está prohibido en la biblia, sería ridículo pensar aquello. Las transacciones económicas han existido desde siempre, ya que, a través de una economía sólida, los pueblos también crecen y se desarrollan sanamente. Es el lugar, y la actitud de los negociantes (y de los clientes, por qué no decirlo), la que desencadena el profundo enojo de Jesús, tal vez recordando el nivel de pureza y santidad que debe adornar todo lo que gira alrededor de Dios. Tal vez recordando la voz de Dios, diciéndole a Moisés, “quita el calzado de tus pies, porque el lugar que estás pisando es Santo.”. Tal vez recordando a aquel joven que se atrevió a tomar de un lado, el arca de la alianza, cuando veía que se estaba cayendo, y Dios lo mató…

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Relacionándonos con el mundo

“Cuando los maestros de la ley religiosa, que eran fariseos, lo vieron comer con los cobradores de impuestos y otros pecadores, preguntaron a los discípulos: «¿Por qué come con semejante escoria?»”

(Marcos 2:16, Nueva Traducción Viviente)

La respuesta que Jesús entrega a los fariseos en este pasaje, es simplemente maravillosa, personalmente es una de mis favoritas ya que, deja al descubierto, la necesidad de sanidad y restauración de todos aquellos que, enfermos, buscan cura para su cuerpo y alma. Además, por otra parte, deja en evidencia la hipocresía y falta de amor de aquellos que piensan que han venido al mundo solamente a ser servidos y jamás a servir. Los fariseos eran muy estrictos en cuanto a la ley y las tradiciones judías se trataba, de hecho, muchas veces las tradiciones eran casi o más importantes que la misma ley. En el sistema corrupto en el cual se movían los fariseos del tiempo de Jesús, no era de extrañar que trataran con desprecio a la gente que ellos consideraban de menor categoría, más a los publicanos, los cuales aún el mismo pueblo común odiaba, ya que, al ser contratados por el gobierno romano para hacer el trabajo de cobranza, ellos -los romanos- les ponían una tarifa de impuestos que le debían cobrar al pueblo. sin embargo, los cobradores, añadían aún más a este impuesto, con lo cual se quedaban con la diferencia. Así, la mayoría de los publicanos eran ricos, pero al mismo tiempo muy odiados por todos.

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En todo Tiempo

“¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas.
¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.
Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.”

Santiago 5:13-15


Cualquiera sea el estado de ánimo en el cual nos podamos encontrar, debemos entender en todo momento que el soberano del universo está plenamente consciente de lo que nos sucede. Recuerda que uno de sus atributos más grandes e importantes es el de ser omnisciente, o sea que todo lo sabe y nada escapa a su conocimiento y sabiduría sempiterna.


Establezca una conversación y comuníquese con Dios cada día, ya sea si está triste, alegre, acongojado e incluso airado, recuerde que en su hijo Jesucristo usted y yo podemos depositar nuestras cargas, problemas, necesidades, alegrías y alabanzas y gratitud.

Recuerde que no importa desde donde usted clame a él, tampoco importa que usted le haya fallado y que no se sienta digno de elevar una oración al Creador, pues lo único que verdaderamente importa es la actitud de humildad, arrepentimiento y agradecimiento que tenemos delante de él.


El abismo que una vez existió entre Dios y los hombres fue completamente eliminado por el puente indestructible e indisoluble creado por su hijo Jesucristo, a través de la sangre derramada en la cruz del calvario.


Tenemos pues, las puertas abiertas para entrar en su perfecta comunión.

Que Dios le bendiga y le añada Salvación y vida Eterna.

Cristian E. Gallardo SM

Ministerio Micreasol Chile

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Confía en él

“Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.
Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.
Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.
Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.”

Jeremías 5-8

La vida del ser humano está llena de decepciones. Una mala relación amorosa, un negocio que resulta ser un fracaso, un gobierno o una autoridad que no se comporta como esperamos, etc.


Cuando Dios proclama esta maldición, esta viene a ser el resultado de poner nuestros sueños y esperanzas en aquellas cosas de valor temporal que indefectiblemente acaban en el tiempo y dejarán de ser. Sin embargo esto jamás sucederá a aquellos que deciden poner sus esperanzas, sueños y anhelos en Él.


La clave para huir de ésta maldición y/o para que no nos alcance, está en mantenernos en calma, saber esperar, y entender las palabras del apóstol Pablo en su carta a los filipenses; “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”.


Mantener nuestra confianza en Dios nos garantiza seguridad plena en el futuro, aún en momentos difíciles o “de sequía”, no dejaremos de producir fruto. Pues el conoce nuestros pensamientos y las necesidades que hay en nuestro corazón.

Dios te bendiga, y te añada Salvación y vida eterna..

Cristian E. Gallardo SM

Ministerio Micreasol

Un camino a la conversión

“Cierto día, mientras Jesús predicaba en la orilla del mar de Galilea, grandes multitudes se abalanzaban sobre él para escuchar la palabra de Dios. Jesús notó dos barcas vacías en la orilla porque los pescadores las habían dejado mientras lavaban sus redes. Al subir a una de las barcas, Jesús le pidió a Simón, el dueño de la barca, que la empujara al agua. Luego se sentó en la barca y desde allí enseñaba a las multitudes. Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón:

—Ahora ve a las aguas más profundas y echa tus redes para pescar.
—Maestro —respondió Simón—, hemos trabajado mucho durante toda la noche y no hemos pescado nada; pero si tú lo dices, echaré las redes nuevamente.
Y esta vez las redes se llenaron de tantos peces ¡que comenzaron a romperse! Un grito de auxilio atrajo a los compañeros de la otra barca, y pronto las dos barcas estaban llenas de peces y a punto de hundirse. Cuando Simón Pedro se dio cuenta de lo que había sucedido, cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo:

—Señor, por favor, aléjate de mí, soy demasiado pecador para estar cerca de ti.
Pues estaba muy asombrado por la cantidad de peces que habían sacado, al igual que los otros que estaban con él. Sus compañeros, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, también estaban asombrados. Jesús respondió a Simón: «¡No tengas miedo! ¡De ahora en adelante, pescarás personas!». Y, en cuanto llegaron a tierra firme, dejaron todo y siguieron a Jesús.”

Lucas 5:1-11 Nueva Traducción Viviente (NTV)

¿Qué tan dispuestos estamos a cambiar? ¿Qué esfuerzo estamos dispuestos a hacer por esta conversión?
La vida del Apóstol Pedro, así como la de todos los discípulos de nuestro señor Jesucristo fueron sencillamente espectaculares y fascinantes, y mucho se ha hablado con respecto a ello. Sin embargo, en esta oportunidad he tomado el pasaje de su llamado, con el propósito de hacer notar la obediencia de este llamado, sin entender el compromiso. Solamente el llamado y la aceptación de este, puro y sincero. En aquel primer momento Pedro jamás imaginaría el alcance y la repercusión que tendría para las generaciones venideras el hecho de aceptar el llamado que Jesús le hacia, de ser pescador de hombres. Así como nosotros, Pedro tenía responsabilidades, en la biblia se nos muestra que tenía suegra, de hecho, uno de los asombrosos milagros de Jesucristo, fue la sanación de ésta mujer:

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Para toda la humanidad…

“Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.”

Romanos 14:7-8 Reina-Valera 1960

Para toda la humanidad. No es para un segmento de la población. tampoco para una minoría en particular. ni mucho menos discriminatorio cuando hablamos de clases sociales. Es para toda la humanidad. Hace unos días atrás, mi esposa me preguntó cuál era la causa de que este nuevo flagelo, el covid-19, mejor conocido como coronavirus, haya sobrevenido sobre la tierra sin discriminación alguna. Y en ese momento debo decir que no tuve una respuesta realmente satisfactoria, ni para ella, ni mucho menos para mi. La realidad mas abrumadora me golpea aún más cuando me entero que en diferentes partes del mundo, no solamente los no creyentes están falleciendo, sino que también muchos cristianos. Desde Pastores y líderes, hasta disciplinados feligreses.

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