Como ovejas en medio de lobos…

Un mensaje más alentador, pudo haber sido tal vez “Los envío como ovejas alrededor de lobos”, sin embargo, nuestro Señor Jesucristo es el Señor de las palabras, y en sus diferentes conversaciones que tuvo durante su ministerio con sus discípulos, en varias oportunidades les manifestó cuánto iba a ser necesario que padecieran por él y por el evangelio.

Pues si bien este mensaje cambiaría y revolucionaria vidas enteras, y reconciliaría finalmente, al hombre con su creador, la oposición que tendríamos por parte de satanás el diablo no sería menor. El Gobernante de este mundo según la Biblia, aunque avergonzado, humillado y vencido, y al borde del abismo que está preparado para él y sus demonios, aún desea, con su último escollo de maldad interior, arrebatarle a Dios todas las Almas que le sean posible, por pura malicia, solo por maldad, porque lo que siempre ha hecho desde el principio, de la humanidad es oponerse a Dios, y su creación, de la única manera que lo sabe hacer: Robar, Matar y Destruir. Con este propósito pone en marcha su maquinaria maquiavélica para oponerse a la siembra de Dios, los cristianos convertidos. A través de la historia de la humanidad veremos como siempre ha tratado de oscurecer de cualquier manera al mundo, no permitiendo que la voluntad divina se cumpla completamente.

Ahora bien, con respecto a satanás, yo pregunto: ¿Cuánto sabemos acerca de este enemigo? Debido a que es realmente necesario que los creyentes conozcamos a este personaje que ha estado corrompiendo al mundo desde sus inicios, dedicaremos unas pocas palabras y algún tiempo, para descubrir quién es, qué hace en este mundo, y el propósito nefasto que tiene para todos los incautos que decidan seguirlo. Por favor, lea el siguiente pasaje:

“«Hijo de hombre, entona este canto fúnebre para el rey
de Tiro. Dale este mensaje de parte del Señor Soberano:»
“Tú eras el modelo de la perfección, lleno de sabiduría y
de exquisita belleza. Estabas en el Edén, el jardín de
Dios. Tenías la ropa adornada con toda clase de piedras
preciosas —cornalina rojiza, peridoto verde pálido,
adularia blanca, berilo azul y verde, ónice, jaspe verde,
lapislázuli, turquesa y esmeralda—, todas talladas
especialmente para ti e incrustadas en el oro más puro.

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