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El Señor de los Ejércitos Celestiales

“Como cristiano que soy, veo con alarmante preocupación los tiempos en los cuales me ha tocado vivir y la forma en la cual miles de cristianos y cristianas alrededor del mundo, están percibiendo, o peor aún, han dejado de percibir la autoridad de Dios, el compromiso con Jesucristo, y el mover de su Espíritu Santo en nuestras vidas. Me preocupa en sobremanera la liviandad y la ligereza con la cual nos estamos tomando el evangelio sagrado a la hora de justificar cada una de las vidas que hemos decidido llevar en el Señor.

Descaradamente tratamos de justificar la apatía espiritual, la pérdida de la misericordia, y la tarea que tenemos como embajadores del Reino, sin contar el querer siempre acomodar su bendita palabra a nuestros deseos y ambiciones mediocres, con el propósito de justificar nuestras acciones. Todo esto, junto con otras cualidades y características propias que todo cristiano debería básicamente tener para una buena comunión con Dios, y en consecuencia con la tarea que debemos llevar a cabo.

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La Gracia de Dios

Lo primero que debe comprender la persona que desea conocer la gracia de Dios, es que no nos merecemos nuestra vida, dicho en otras palabras, tanto usted como yo éramos dignos de muerte. Sabemos que el pecado entró por un hombre (Adán), y por medio de aquél hombre, el pecado nos fue traspasado. También he descrito, en más de una oportunidad, que Dios el Padre diseñó un plan de salvación para la humanidad en la cual su hijo, nuestro Señor Jesucristo, viene a ser la pieza central de este plan, y, como segundo Adán cumplió completamente el propósito del Padre reuniendo todas las cosas en torno a su persona. Así lo expresa el apóstol Pablo, en su carta a los Efesios:

“dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,”

Efesios 1: 9-11 (Versión Reina Valera 1960)

Así se construyó el puente indisoluble entre Dios y el hombre.

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El Rey que estábamos esperando..

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.”


Isaías 9:6-7

A través de toda la historia humana, muchos han sido los innumerables reinos que se han sucedido, cada uno con sus respectivas fortalezas y debilidades. Asimismo, cada uno de los reyes que han gobernado estas diferentes naciones, se han encargado de plasmar su esencia y carácter en cada uno de ellos. Es así como podemos encontrar reinos y reyes pacíficos, guerreros, tolerantes, benévolos y malignos. En resumidas cuentas, reinos y reyes buenos, y reinos y reyes malos.


En la Biblia encontraremos una gran cantidad de ejemplos de reinados descritos anteriormente y podremos darnos cuenta cuán diferentes eran cada uno de sus estilos de gobierno. Sin embargo, en algo estaremos de acuerdo. Cada uno de ellos carecía de perfección. El reino perfecto jamás podrá venir de manos de hombres y mujeres imperfectos, por muy buenas intenciones que éstos puedan tener. El reino perfecto solamente puede venir por medio de aquel Rey que fue, es y será perfecto en todo: Jesucristo, el hijo de Dios.


Él es nuestro Rey Perfecto. Él es el Rey que esperamos…

Cristian E. Gallardo SM

Ministerio Micreasol Chile

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En todo Tiempo

“¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas.
¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.
Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.”

Santiago 5:13-15


Cualquiera sea el estado de ánimo en el cual nos podamos encontrar, debemos entender en todo momento que el soberano del universo está plenamente consciente de lo que nos sucede. Recuerda que uno de sus atributos más grandes e importantes es el de ser omnisciente, o sea que todo lo sabe y nada escapa a su conocimiento y sabiduría sempiterna.


Establezca una conversación y comuníquese con Dios cada día, ya sea si está triste, alegre, acongojado e incluso airado, recuerde que en su hijo Jesucristo usted y yo podemos depositar nuestras cargas, problemas, necesidades, alegrías y alabanzas y gratitud.

Recuerde que no importa desde donde usted clame a él, tampoco importa que usted le haya fallado y que no se sienta digno de elevar una oración al Creador, pues lo único que verdaderamente importa es la actitud de humildad, arrepentimiento y agradecimiento que tenemos delante de él.


El abismo que una vez existió entre Dios y los hombres fue completamente eliminado por el puente indestructible e indisoluble creado por su hijo Jesucristo, a través de la sangre derramada en la cruz del calvario.


Tenemos pues, las puertas abiertas para entrar en su perfecta comunión.

Que Dios le bendiga y le añada Salvación y vida Eterna.

Cristian E. Gallardo SM

Ministerio Micreasol Chile

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Confía en él

“Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.
Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.
Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.
Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.”

Jeremías 5-8

La vida del ser humano está llena de decepciones. Una mala relación amorosa, un negocio que resulta ser un fracaso, un gobierno o una autoridad que no se comporta como esperamos, etc.


Cuando Dios proclama esta maldición, esta viene a ser el resultado de poner nuestros sueños y esperanzas en aquellas cosas de valor temporal que indefectiblemente acaban en el tiempo y dejarán de ser. Sin embargo esto jamás sucederá a aquellos que deciden poner sus esperanzas, sueños y anhelos en Él.


La clave para huir de ésta maldición y/o para que no nos alcance, está en mantenernos en calma, saber esperar, y entender las palabras del apóstol Pablo en su carta a los filipenses; “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”.


Mantener nuestra confianza en Dios nos garantiza seguridad plena en el futuro, aún en momentos difíciles o “de sequía”, no dejaremos de producir fruto. Pues el conoce nuestros pensamientos y las necesidades que hay en nuestro corazón.

Dios te bendiga, y te añada Salvación y vida eterna..

Cristian E. Gallardo SM

Ministerio Micreasol

Ser menos, para ser Más..

“En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?
Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos,
y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.
Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.
Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.”

Mateo 18:1-5

Contrariamente a la opinión de que un rey está para ser servido, para darle honores y rendirle pleitesía, Jesucristo vino a la tierra como siervo, osea que vino a servir, a servir y a enseñar. Por esa razón fue que tomó a un pequeño niño como ejemplo de la personificación de la grandeza verdadera y lo expuso delante de sus discípulos. Tenemos el errado concepto de que la grandeza se mide por nuestra fuerza, intelecto, capacidades o aptitudes, olvidándonos muchas veces que es Dios mismo quien da al hombre lo que posee, no para que éste se jacte delante de los demás, sino que todo lo contrario, para que utilicemos estos dones con un propósito más altruista.

En cuanto a porque puso a un niño delante de ellos. Un niño no desea ambiciones, él tiene sueños y esperanzas. Un niño confía plenamente en las decisiones de su Padre, pues sabe que es para hacerle bien. Un niño es humilde, y se siente frágil delante de un Señor, y le respeta y obedece.

Sed pues, como niños.

Cristian E. Gallardo SM

Ministerio Micreasol

Clamando a Dios desde lo profundo

“Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí?
¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?

Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan,
Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?

¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.”

Salmos 42:9-11


Huyendo de la depresión:

La depresión es un arma del enemigo, como lo dice aquí el salmista. Un arma utilizada desde el principio de los tiempos para martirizar y perturbar profundamente el alma de los seres humanos, haciéndoles caer en una tristeza profunda y en una aflicción del espíritu. Desatando también en nuestras mentes, imágenes, pensamientos y emociones destructivas que nos pueden llevar a cometer errores con terribles consecuencias.

Cuando esto sucede, vemos nuestra vida como un torbellino gris y sin ninguna esperanza. En la biblia encontraremos, aunque nos parezca difícil de creer, una cantidad increíble de personajes que padecieron en algún momento de sus vidas de depresión. Y, aunque ésta palabra no aparece tácitamente escrita en ella, nos damos cuenta por el tipo de aflicción que sentían en momentos de desesperación.

Sin embargo, en este texto, el salmista inspirado por el Espíritu Santo de Dios, deja en evidencia la cura para este problema: “¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí?”, y él mismo se da la receta: “Espera en Dios”.


Es a través de la oración y la meditación a Dios y en Dios, que recibimos el consuelo, la paz, y la paciencia necesaria para comprender que ningún problema en esta vida es mas grande que Dios, y que aunque pareciera que todo está en contra nuestra, Él es nuestra Salvación, y lo más importante, Él está de nuestro lado: “Salvación mía y Dios mío”.

Te invito a buscar de Dios, cada mañana, cada tarde y cada noche. A llenarte de su presencia y de su poder, y a Caminar junto a su hijo Jesucristo, quien nos dejó sus huellas para que siguiéramos sus pisadas

Que Dios te Bendiga y te añada Salvación y vida eterna.

Cristian E. Gallardo SM

Ministerio Micreasol Chile

Obituario..

Valparaíso, Chile

Cuando me enteré de la muerte de Florencio Navarro, mejor conocido como el hermano Floro, en los albores del año 2020, sentimientos encontrados se fundieron en mi mente y corazón. Por un lado sentí una enorme pena derramada sobre mi alma, pena de la carne, pero pena, al fin y al cabo. Tristeza al saber que nos dejaba un gran Cantautor Cristiano, pero mas allá de todo, un gran hombre de Dios, pregonero incansable de Cristo en la tierra, y defensor acérrimo de la sana Doctrina. Sin embargo, poco a poco la tristeza fue siendo derrotada por el poder de Dios, trayendo a mi mente recuerdos y vivencias que jamás morirán, pues, que más puedo decir yo, sino que decirle un simple “hasta pronto”. Decirle a usted, que como muchos,  crecí junto a su música y poesía, que sus canciones no solamente preparaban mi cuerpo, alma y corazón para la alabanza y la adoración al Padre, sino que sus letras eran un claro llamado de atención al inconverso y al pueblo de Dios. Solamente me queda sentir la exquisita envidia que todo cristiano debería sentir al saber que un hermano en Cristo se nos ha adelantado en su Reunión con el Creador. Como dijo alguna vez el hermano Benito, su compañero de voz en el inconfundible e inconsumible Dúo musical denominado “Dúo Sal”:

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Viéndole tal como Él es…

La mayoría de las veces en las cuales nos detenemos a pensar en Jesús, desde su nacimiento, difícil y complicado, y del cual compartí con ustedes un capítulo el libro titulado : “Tú, Sígueme”, pasando por su vida y obra misionera, y llegando a su poderoso encuentro con la cruz del calvario en donde el poder de su sangre vino a rasgar el velo del templo, abriendo la oportunidad de redención y vida eterna para toda la humanidad, tratamos de ver su faceta más primaria y directa, es decir, su amor desinteresado, su misericordia extrema hacia los pobres, débiles y desamparados y nos regocijamos y alegramos con las buenas nuevas de salvación para nuestra alma.-

Sin embargo, por alguna razón tratamos de pasar por alto ciertos comentarios de Jesús que, en muchas oportunidades trajeron molestias, divisiones y por qué no decirlo, rencor hacia su persona. Aún hoy, sus palabras nos desnudan y nos confunden. No me equivoco al decir que, de no ser por su espíritu Santo, es muy probable que también nosotros hubiésemos querido tomar piedras en nuestras manos o tratar de despeñarle por las quebradas. Si esto le parece duro de entender, leamos el siguiente pasaje Bíblico, palabras del mismísimo Señor Jesús:

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Un camino a la conversión

“Cierto día, mientras Jesús predicaba en la orilla del mar de Galilea, grandes multitudes se abalanzaban sobre él para escuchar la palabra de Dios. Jesús notó dos barcas vacías en la orilla porque los pescadores las habían dejado mientras lavaban sus redes. Al subir a una de las barcas, Jesús le pidió a Simón, el dueño de la barca, que la empujara al agua. Luego se sentó en la barca y desde allí enseñaba a las multitudes. Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón:

—Ahora ve a las aguas más profundas y echa tus redes para pescar.
—Maestro —respondió Simón—, hemos trabajado mucho durante toda la noche y no hemos pescado nada; pero si tú lo dices, echaré las redes nuevamente.
Y esta vez las redes se llenaron de tantos peces ¡que comenzaron a romperse! Un grito de auxilio atrajo a los compañeros de la otra barca, y pronto las dos barcas estaban llenas de peces y a punto de hundirse. Cuando Simón Pedro se dio cuenta de lo que había sucedido, cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo:

—Señor, por favor, aléjate de mí, soy demasiado pecador para estar cerca de ti.
Pues estaba muy asombrado por la cantidad de peces que habían sacado, al igual que los otros que estaban con él. Sus compañeros, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, también estaban asombrados. Jesús respondió a Simón: «¡No tengas miedo! ¡De ahora en adelante, pescarás personas!». Y, en cuanto llegaron a tierra firme, dejaron todo y siguieron a Jesús.”

Lucas 5:1-11 Nueva Traducción Viviente (NTV)

¿Qué tan dispuestos estamos a cambiar? ¿Qué esfuerzo estamos dispuestos a hacer por esta conversión?
La vida del Apóstol Pedro, así como la de todos los discípulos de nuestro señor Jesucristo fueron sencillamente espectaculares y fascinantes, y mucho se ha hablado con respecto a ello. Sin embargo, en esta oportunidad he tomado el pasaje de su llamado, con el propósito de hacer notar la obediencia de este llamado, sin entender el compromiso. Solamente el llamado y la aceptación de este, puro y sincero. En aquel primer momento Pedro jamás imaginaría el alcance y la repercusión que tendría para las generaciones venideras el hecho de aceptar el llamado que Jesús le hacia, de ser pescador de hombres. Así como nosotros, Pedro tenía responsabilidades, en la biblia se nos muestra que tenía suegra, de hecho, uno de los asombrosos milagros de Jesucristo, fue la sanación de ésta mujer:

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