LA SANTIDAD DEL CRISTIANO VERDADERO

La santidad en la vida de un escogido de Dios, en general, y de un discípulo del Señor Jesucristo en la dispensación de la gracia todavía vigente es una de las doctrinas más reiteradas en las Sagradas Escrituras, porque el Señor Todopoderoso ha ordenado que su pueblo escogido en este mundo viva una vida limpia, pura y sincera ante su santísima presencia.

A su vez, el término más utilizado en el Nuevo Testamento griego, unas 230 veces aproximadamente, y traducido como: “santo” en el idioma español es: “ágios”, el cual en el griego clásico y koiné o bíblico significa en su conjunto: “sagrado, sacrosanto, venerable, piadoso, puro, sin culpa, consagrado a Dios para un auténtico seguidor de Cristo en oposición al concepto pagano de los griegos de la: “Edad o Época Antigua”dedicado a los dioses y en un sentido negativo en el griego clásico: execrable o maldito.

Asimismo, de la palabra: “ágios” procede: “hagiografía” que significa historia de la vida de los santos (del Catolicismo Romano), y además, hagiógrafo, el cual tiene tres sentidos fundamentales:

1) Escritor de la vida de santos (cristianos genuinos de los tres primeros siglos de la era cristiana, y religiosos canonizados por la Iglesia Católica Apostólica y Romana).
2) Autor o escritor de cualquiera de los libros divinamente inspirados de la Santa Biblia, y,
3) El conjunto de libros sagrados que integran la tercera parte de la Biblia hebrea denominada: “ketubim o ketuvim”, vocablo que significa literalmente en el hebreo bíblico: “los Escritos”, y de los cuales Cristo se refirió en Lucas 24:44 “Dijo entonces a ellos: estas (son) las palabras mías que hablé a vosotros estando aún con vosotros que convenía ser cumplidas todas las cosas escritas en la ley de Moisés, y en los profetas y en (los) Salmos” (traducción literal del Nuevo Testamento griego a la lengua castellana), versículo en el cual (los) “Salmos” mencionados por el Redentor y Salvador de la humanidad equivalen a la tercera sección de la Biblia hebrea ya identificada.

Por su parte, para ser más didáctico este estudio bíblico lo he dividido en la santidad para el escogido de Dios en veterotestamentaria y neotestamentaria:

I) LA SANTIDAD EN EL ANTIGUO TESTAMENTO:

1) LEVÍTICO 11:44

En este versículo la palabra utilizada en la: “BIBLIA HEBRAICA STUTTGARTENSIA” (“BHS”), vale decir, en el texto hebreo del Antiguo Testamento y traducido como: “santo”, aunque en la segunda vez que aparece en la: “BHS” se encuentra en plural: “santos”, en la segunda y cuarta edición de la: “BIBLIA TEXTUAL” de la: “Sociedad Bíblica Iberoamericana” (“SBI”) corresponde a la voz del hebreo bíblico: “kadósh o qadósh” (pronunciación en el idioma español: cadóch), la cual significa: Dio, ser celestial, ángel (en Daniel 8:13), sagrado, santuario, consagrado o consagrar, dedicado, ser puesto aparte, santificar y santo o ser santo, lógicamente.

2) LEVÍTICO 19: 1 y 2

En Levítico 19:2 el término: “santo” en singular en el cual Jehová se refiere a sí mismo, y: “santos” en plural para designar a Israel es igual a Levítico 11:44 en la: “BHS” (el texto hebreo del Antiguo Testamento), esto es, “kadósh” o “qadósh”.

De igual modo, el autor que hizo la interpretación acerca del tercer libro del Pentateuco del: “COMENTARIO EXEGÉTICO Y EXPLICATIVO DE LA BIBLIA. Tomo 1 EL ANTIGUO TESTAMENTO” , y, en particular, sobre Levítico 19:2 “Santo seréis, porque santo soy yo” señala: “Separado del mundo, el pueblo de Dios necesitaba ser santo, porque eran santos el carácter, las leyes y el servicio de él”.

3) LEVÍTICO 20:26

En este versículo tanto la palabra: “santo” en singular y: “santos” en plural es el mismo vocablo del hebreo bíblico utilizado en la: “BHS” ya mencionado en el comentario de Levítico 11:44 y 19:22, y, por su parte, la forma verbal: “he apartado” del verbo: “apartar” o: “apartarse” empleado en la segunda y cuarta edición de la: “SBI” significa en el hebreo bíblico en el que se escribió casi todo el Antiguo Testamento dividir en sentido literal o figurado, separar, escoger, distinguir, diferir, seleccionar, hacer la diferencia entre lo santo y lo profano, excluir, ser separado, partir, y en cuanto a su exégesis o interpretación, significa que el Señor Todopoderoso eligió o escogió a la nación judía para que esta creyera y conociera al único Dios verdadero y practicara también el culto debido a Jehová diferenciándose así notoria o claramente de los demás pueblos que veneraban dioses falsos que nunca han existido, y tenían costumbres sumamente inmorales como los habitantes de Canaán, por ejemplo.

II) LA SANTIDAD EN EL NUEVO TESTAMENTO:

4) ROMANOS 1:7

Una nota de la: “BIBLIA DE ESTUDIO HARPER CARIBE” sobre este versículo señala: “Santos se deriva del griego hagiois de hagios que significa: “puesto aparte” separado para Dios”, “santo”. En el NT se aplica a aquellos que han sido regenerados por la fe en Cristo”, y, efectivamente, el término usado en Romanos 1:7 y trasladado a la lengua castellana como: “santos” en la versión Reina-Valera de 1960 y en la segunda y cuarta edición de la: “BIBLIA TEXTUAL” de la: “SBI” corresponde a la palabra: “ágios” en el Nuevo Testamento griego, y cuyos significados en el griego clásico y en el denominado griego koiné, bíblico, helenista o helenístico ya los detallé al principio de este estudio bíblico.

Asimismo, el mismo vocablo que seleccionó el apóstol Pablo en Romanos 1:7 ya mencionado: “kletós” que significa en el griego clásico y koiné o bíblico: persona escogida, elegida, invitado, bienaventurado, deseado, convocado, nombrado, y por el hecho que el texto griego del Nuevo Testamento Romanos 1:7 registra: “kletóis agíois”, esto es, “llamados santos”, se deduce claramente que el llamamiento de un escogido del Señor para ser santo proviene NO por un esfuerzo humano, ni por llegar o haber llegado un individuo a ser un: “modelo heroico de virtud” en su tránsito terrenal, por lo cual una institución religiosa declara solemnemente: “santo” a un personaje fallecido, y por esta razón se le pide o se le invoca para solicitarle favores no estando ya presente en este mundo, sino por gracia, vale decir, por un favor inmerecido de Dios en relación al ser humano que es llamado y responde viniendo a ser un seguidor de Cristo en el resto de su paso por este mundo, a causa de la elección divina.

5) 1a PEDRO 1:14 al 16

En 1a Pedro 1:15 la traducción de la versión Reina-Valera de 1960 y de la segunda y cuarta edición de la: “BIBLIA TEXTUAL” de la: “SBI”: “Sed también vosotros santos”, dejando afuera el adverbio de afirmación: “también”, y el pronombre personal: “vosotros”, la expresión: “sed santo” corresponde al verbo: “gínomai”, el cual en el griego clásico y koiné o bíblico significa: “nacer, producirse, realizarse, levantarse (viento), nacer o llegar (el día), pasar (los meses), manifestarse, revelarse, aparecer, celebrarse (fiestas), suceder, acaecer, acontecer, resultar, obtener, tener efecto, cumplirse, alcanzar (un precio), volverse, tornarse, hacerse, estar, hallar, venir, sobrevenir, acabar, acercar, caer, cesar, comportarse, constituir, continuar, convertir, dividir, divulgar, gobernar, intervenir, llenar, pasar, poner, quedar, quitar, reducir, y, además, venir o llegar a ser, devenir en un cambio de condición, estado o lugar, y por esto, el Dr. Francisco Lacueva L. en su: “NUEVO TESTAMENTO INTERLINEAL GRIEGO-ESPAÑOL”, libro que contiene el Nuevo Testamento griego y la traducción precisa o exacta en español debajo de cada palabra griega, tradujo literalmente: …. “también vosotros mismos llegad a ser santos en toda (la) conducta”, (el subrayado es mío) expresando así el Dr. F. Lacueva L. el matiz, estado o nivel concerniente a que en la santidad en la vida cristiana puede ser un proceso, desarrollo o transcurso, pero obligatorio, puesto que en 1a Pedro 1:15 la forma verbal: “genésete” del verbo: “gínomai” ya mencionado y explicado, se encuentra en el texto griego del Nuevo Testamento en modo imperativo, es decir, como un mandato, mandamiento, orden, prescripción o precepto para todo aquel que ha: “nacido de nuevo”, esto es, para cualquiera que habiendo sido primeramente un pecador, ha pasado después a ser un discípulo auténtico del Señor Jesucristo.

6) EFESIOS 5:25 al 27

En Efesios 5:25 el apóstol Pablo inspirado por Dios emplea la forma verbal griega: “agapáte” del verbo griego: “agapáo”, el cual en el denominado: “griego clásico” significa: “amar, querer, acoger con amistad, tratar con cariño o afecto, desear, complacerse, contentarse con algo, saludar afectuosamente”.

Asimismo, la forma verbal: “agapáte” antes indicada se encuentra en modo imperativo en el texto griego del Nuevo Testamento, lo cual significa que Saulo de Tarso por encargo divino, le ordena a los varones que son esposos (de una sola mujer), amar a sus respectivos cónyuges como el Redentor y Salvador de la humanidad se entregó a sí mismo mediante su propia sangre para otorgarle la salvación a los elegidos que iban a creer en él (aunque Jesús murió por todo el género humano) a pesar de que lógicamente resulte imposible que un esposo de carne y hueso pueda amar a su consorte con la infinita intensidad con que Cristo amó a su iglesia escogida en este mundo.

Y, por su parte, en Efesios 5:26 el verbo traducido en la versión Reina-Valera de 1960 y en la: “Versión Reina-Valera Actualizada de 1989 de la: “Editorial Mundo Hispano” y en la segunda y cuarta edición de la: “BIBLIA TEXTUAL” de la: “SBI” como: “santificar” más el pronombre personal: “la” pospuesto o al final de este, quedando así: “santificarla” es (en griego): “agiáse del verbo. “agiádzo”, y que en el griego clásico y koiné o bíblico significa: “consagrar, hacer sagrado, purificar, venerar, poner aparte para Dios y santificar”, lógicamente, haciendo una persona o algo que existe en la realidad lo antagónico a lo común, a lo profano e inmundo incluso en sentido levítico, y en un sentido teológico enseña (Efesios 5:26) que el sacrificio expiatorio, vicario o sustitutivo de Cristo en la cruz del calvario fue para consagrar a su iglesia llamada por el Padre celestial a través de su Hijo amado del resto de la humanidad con un propósito santo, utilizando, a su vez, el Señor Todopoderoso la Palabra de Dios como el instrumento adecuado para aquella purificación espiritual y moral.

Y Efesios 5:27 instruye acerca de que el objetivo culminante a nivel escatológico, vale decir, que pasará más allá de este mundo, del Señor Jesucristo es que inmoló su vida misma en el Gólgota para llevar a su iglesia escogida, elegida, llamada o convocada como una virgen pura (2a Corintios 11:2), a la gloria celestial en su segunda venida antes de establecer su reinado eterno sobre este planeta.

7) APOCALIPSIS 22:10 y 11

En relación a Apocalipsis 22:11 y tomando como referencia del comentario de este versículo la versión de las Sagradas Escrituras Reina-Valera de 1960, las palabras: “sea injusto” y los términos: “sea inmundo” se encuentran en modo imperativo en el texto griego del Nuevo Testamento, lo cual significa que si algún impío o pecador se da una orden a sí mismo de continuar en su pudrición moral sin conversión a Cristo, puedo hacerlo no más usando pésimamente mal el libre albedrío que le concedió el Señor omnipotente, pero tendrá que afrontar su catastrófico resultado: la perdición eterna, y por el contrario las palabras: “practique la justicia” y los vocablos: “santifíquese todavía” se hallan también en modo imperativo en el texto griego neotestamentario, denota un mandato, mandamiento procedente de Dios concerniente a que un discípulo de Cristo debe perfeccionarse llevando una vida justa, recta, derecha, honrada, sincera, pura y santa con la finalidad máxima de que este tenga una digna entrada (2ª Tesalonicenses 1:5) digna entrada al tercer cielo o paraíso mencionados por el apóstol Pablo en 2ª Corintios 12:2 y 12:4 respectivamente.

Y, finalmente:

8) HEBREOS 12:14

En este versículo el verbo griego: “dióko”, y que fue traducido en la versión Reina-Valera de 1909, en la Reina-Valera de 1960, en la segunda y cuarta edición de la: “BIBLIA TEXTUAL” de la: “SBI” con la forma verbal española: “seguid” significa en su conjunto en el griego clásico y koiné o bíblico: poner en movimiento rápidamente, hacer avanzar, apresurarse, perseguir, proseguir (en Filipenses 3.12), lanzar por delante, impulsar, empujar, echar fuera, ir detrás de, dejarse arrastrar por los acontecimientos, seguir, imitar, aspirar a, desear, buscar, procurar, padecer persecución (en Mateo 23:34) y en el texto griego del Nuevo Testamento la forma verbal: “diókete” del verbo: “dióko” ya indicado y explicado en cuanto a su denotación, se encuentra en modo imperativo, esto es, como un mandato, mandamiento, precepto o prescripción a través del escritor del libro de los Hebreos para todos los seguidores del Hijo de Dios, del único que pasó sin pecado por este mundo.

En consecuencia, y de acuerdo a la información acerca del lenguaje o léxica anteriormente entregada, las personas que llegan este mundo lo hacen todos en una naturaleza corrompida trasmitida a causa del pecado de la desobediencia de Adán y Eva en el huerto de Edén (la única excepción en relación esto fue el Señor Jesucristo quien nació engendrado por el Espíritu Santo tal como lo declaran los evangelios según Mateo y según Lucas), como así lo enseña Romanos 5:19, y desde su infancia los niños se acostumbran a la imperfección o fallas de sus padres biológicos, a la imperfección o fallas de los compañeros de colegio desde el jardín infantil o la enseñanza básica, y a partir de la pubertad o adolescencia el individuo que termina su niñez pasa a cometer sus propios pecados, los cuales los arrastra penosamente toda su vida desempeñándose en el ámbito educacional, laboral, familiar, etc. manteniéndose de este modo en rebeldía concerniente al evangelio de salvación eterna del Señor Jesucristo, y, además ese pecador convive y se habitúa a la corrupción, a la inmoralidad y perversidad existente en la sociedad, pues no le queda otra alternativa, no obstante a nivel sobrenatural la situación es completa, total o absolutamente diferente, puesto que el reino de los cielos es santo en grado sumo, y el Creador del universo jamás o nunca dejará entrar a un corrupto, a un inmoral, a un perverso, a un pecador no arrepentido y a un incrédulo inclusive, y no convertido a Cristo a su gloria celestial, pues el corrupto, el inmoral, el perverso, el pecador no arrepentido y el incrédulo echaría a perder o corrompería ese lugar en donde está la gloria del Dios perfecto e inmaculado para ser permanentemente adorado por sus santos ángeles, y por sus escogidos que ya están ante su santísima presencia.

 

Mauricio Nieto Hernández
Profesor de Castellano y Licenciado
en Lengua y Literatura Hispánica
por la Universidad Católica de
Valparaíso.

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