LAS EVIDENCIAS DE LA DIVINIDAD DE CRISTO

Introducción: con un propósito didáctico he dividido este estudio sobre el tema bíblico antes mencionado en evidencias veterotestamentarias y neotestamentarias, las cuales son los siguientes:

I) EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

1) Isaías 7:14

El Dr. en Divinidad J. Edwin Hartill en su: “MANUAL DE INTERPRETACIÓN BÍBLICA. DESCUBRIENDO LA PALABRA DE DIOS” (esta es una obra que entrega fundamentos para una correcta interpretación de las doctrinas bíblicas del Antiguo y Nuevo Testamento) en el capítulo veintidós titulado: “EL PRINCIPIO DE LA DOBLE REFERENCIA” señala: “Este es el principio especial de las Escrituras inspiradas por el cual el Espíritu Santo toma pasaje con referencia a personas o eventos del tiempo del escritor, y lo aplica a la Persona de Cristo o a los asuntos de su reino”, página 158.

A su vez, resulta indudablemente complicado el punto doctrinal, pero no quiero evadirlo, lo cual sería lo más fácil, si existió en la mente inspirada por el Señor Todopoderoso, de Isaías en cuanto a una referencia a un niño contemporáneo de él que nacería de una virgen.

Asimismo, el término utilizado por el profeta Isaías en el libro que lleva su nombre, capítulo siete y versículo 14 es: “almah” (esta: “h” final equivale a una: “j” suave en el hebreo bíblico, pero aquí no se pronuncia), que significa: una mujer joven, una muchacha, una adolescente en edad de casarse sin actividad sexual, vale decir, una virgen, y traducido justamente como: “virgen” en la versión Reina-Varela de 1960, y en la segunda y cuarta edición de la: “BIBLIA TEXTUAL” de la: “Sociedad Bíblica Iberoamericana” (“SBI”), características que no se pueden aplicar a la esposa del vidente Isaías, ni la cónyuge del rey Acaz, porque ambas eran casadas, y lo que resulta un argumento de más peso en cuanto a que el oráculo de Isaías 7:14 se refiriera a un infante del mismo tiempo de Isaías es que ese niño se iba a llamar (como efectivamente sucedió): “Emmanuel” (en la: “BIBLIA HEBRAICA STUTTGARTENSIA”, “BHS”, es decir, en el texto hebreo del Antiguo Testamento es: “Immanuel) empleado solo en Isaías 7:14 e Isaías 8:18) y que significa “con nosotros Dios” o “con nosotros está Dios”, designación que ninguna madre judía coetánea del profeta ya varios nombrado ,se atrevería a llamar s su hijo: “Emmanuel”, porque le hubiera resultado imposible saber que su hijo había nacido en respuesta a la profecía de Isaías 7:14, y, por otra parte, como podría una progenitora hebrea tener la certeza que su hijo sería la señal prometida concerniente a que en un espacio de aproximadamente dos años se manifestaría el poder divino en la liberación del reino de Judá respecto de Siria e Israel, preguntas que a la verdad no tienen respuesta.

En consecuencia, la profecía de Isaías 7:14 se dirige hacia el futuro y en la disciplina teológica que enseña las reglas o principios para una correcta interpretación de las Sagradas Escrituras denominada: “Hermenéutica”, el versículo del Antiguo Testamento antes mencionado tiene como pasaje paralelo a:

2) MATEO 1:23

El primer evangelista que fue un publicano, un cobrador de impuestos al servicio del imperio romano llamado Leví, según Marcos 2:14, bajo la dirección divina trajo al presente en relación al nacimiento de Cristo, la profecía de Isaías unos 700 años que el Salvador y Redentor de la humanidad llegare a este mundo en cuanto a que el hijo de María nacido sobrenaturalmente por obra del Espíritu Santo, sería la segunda persona de la Santísima Trinidad, el Hijo de Dios que fue enviado a este planeta con cuerpo humano, y por esto fue identificado como: “Emmanuel”.

De igual modo, es importante destacar que tanto en Isaías 7:14 el sustantivo: “almah” del hebreo bíblico usado en la: “BHS” como el sustantivo también griego: parzénos” empleado en Mateo 1:23 llevan antepuesto un artículo definido indicando así que el hijo de la mujer virgen sería uno específicamente individualizado que nacería en el futuro con respecto a la profecía pronunciada por Isaías en el tiempo de: “la Ley”.

3) Isaías 9:6

Las características o cualidades enumeradas en este versículo no pueden ser otorgadas a ningún individuo nacido de mujer:

a) “Porque un niño nos es nacido”. Esta predicción, indudablemente, nos remite al rey mesiánico que gobernará con sus escogidos en el futuro denominado: “el milenio”, vale decir, Cristo, Jesús, el único Dios verdadero que se humanizó cuando vino a este planeta a realizar un sacrificio expiatorio por el perdón de los pecados de toda la humanidad.

b) “Dios fuerte”. Este atributo es exclusivo, lógicamente, del Señor Todopoderoso como señala el Salmo 24:8 “Quién es este Rey de gloria ¡YHVH (Dios), el fuerte y poderoso ¡YHVH!, el poderoso en batalla!, y también declara Isaías 1:24 “Por tanto, dice el Soberano, YHVH Sebaot (Jehová de los ejércitos), el Fuerte de Israel: ¡Ah, Yo me desquitaré de mis adversarios, Y me vengaré de mis enemigos”. (Ambas citas anteriores son de la: “BIBLIA TEXTUAL”, cuarta edición de la: “Sociedad Bíblica Iberoamericana, “SBI”,cuarta edición).

c) “Padre Eterno”. De acuerdo a la construcción gramatical del hebreo bíblico la traducción literal al idioma español es: “Padre de eternidad” para referirse al: “Planificador Sobrenatural” de aquello que existe en la realidad, al único que creó: “ex nihilo”, esto es, de la nada los astros, los planetas, las galaxias y todo el universo, y que tiene el poder inclusive para concederle la vida eterna a sus escogidos en todos los pactos que ha hecho con el género humano, y que es designado 57 veces como omnipotente o Todopoderoso en la: “CONCORDANCIA EXHAUSTIVA DE LA SANTA BIBLIA” que recopiló en el siglo XIX en 35 años de trabajo y con un equipo de 100 colaboradores, el erudito norteamericano James Strong (1822-1894), es decir, Dios y nadie más.

II) EN EL NUEVO TESTAMENTO

4) Juan 1:1 y 1:14

En Juan 1.1 en el griego clásico y en el griego koiné también denominado este griego bíblico o griego helenístico, la preposición aquí en caso acusativo: “prós” significa entre otros sentidos: “junto a” denotando así que el verbo de Dios estaba desde siempre con su Padre celestial, y, a su vez, el término: “verbo” utilizado tres veces en la versión Reina-Valera de 1960 procede del latín: “verbum” que significa: “palabra”, y el cual es el equivalente del vocablo: “lógos” empleado tres veces por el apóstol Juan en el texto griego del Nuevo Testamento, y traducido, justamente, como verbo en la versión de la Santa Biblia ya indicada.

Por su parte, en Juan 1:14 se enseña claramente que el verbo de Dios que existía desde la eternidad con su Padre celestial, vino a este mundo pecador y tenebroso como un ser humano, o sea, un hombre, y que incluso por ser el único Hijo de Dios y por haber estado perpetuamente junto al Creador del universo descendió al planeta tierra para darlo a conocer o explicarlo como instruye Juan 1:18.

3) JUAN 10:30

John W. Haley y Santiago Escuain en su excelente: “DICCIONARIO DE DIFICULTADES Y APARENTES CONTRADICCIONES BÍBLICAS” publicado por la: Editorial Clie” en relación a las supuestas objeciones a la divinidad de Cristo, y acerca del versículo antes identificado, manifiestan que: “La unidad del primer texto (Juan 10:30) es una unidad de esencia, atributos y voluntad, pero no unidad de persona”, y luego los autores del libro mencionado expresan: “No es la identidad de las personas lo que aquí se presenta, sino la de propósito”, interpretación que es ratificada por el: “Comentario Bíblico Moody. Nuevo Testamento” de la: “Editorial Portavoz”, el cual declara sobre Juan 10:30 “La palabra uno no es masculina- una misma persona- sino neutra, indicando unicidad en el ser” (en el texto griego del Nuevo Testamento uno es: “én” que es efectivamente un adjetivo numeral cardinal NEUTRO).

Además, concerniente al texto griego del Nuevo Testamento usado en Juan 10:30, el apóstol Juan ocupa la forma verbal: “ésmen” que es la primera persona plural del verbo: “eimí” que significa “ser o estar”, y, a su vez, en la gramática castellana las oraciones construidas con el verbo: “ser” tienen un carácter de permanentes, firmes, estables, constantes, persistentes como, por ejemplo, decir o afirmar que: “La Biblia es la Palabra de Dios”, y en la gramática del griego koiné también conocido como griego bíblico o griego helenístico se llama: “presente gnómico”, el cual indica fenómenos o acciones intemporales o atemporales sin equivalencia a un tiempo cronológico e incluso inmutables, invariables, inmodificables y hasta perpetuas  como en este caso que el apóstol declara por inspiración divina que la segunda persona de la Santísima Trinidad, vale decir, el Señor Jesucristo estaba desde la  eternidad con su Padre celestial formando ambos junto con el Espíritu Santo una esencia indivisible, inseparable, indisoluble e indestructible.

6) JUAN 8:24 y 8:58

En Juan 8.58 la solemne declaración del Redentor y Salvador de la humanidad: “Antes que Abraham fuese, yo soy” en la versión Reina-Valera de 1960, o: “Antes que Abraham llegara a ser, Yo Soy” en la segunda y cuarta edición de la: “BIBLIA TEXTUAL” de la: “SBI” NO significan que Cristo empezara a vivir antes que naciera Abraham, el fundador del pueblo judío, sino que el Hijo de Dios existía desde siempre con su Padre celestial como lo demuestra Juan 1:1 ya comentado.

De igual manera, en Juan 8:24 y Juan 8:58 el escritor de lo que ha tradicionalmente el cuarto evangelio diferente de los tres primeros denominados: “Evangelios Sinópticos”, en el texto griego del Nuevo Testamento la forma verbal: “eimí”, verbo griego que significa: “ser, existir, vivir, haber” traducido al castellano con el presente en primera persona singular del verbo ser: “soy”, y que ya fue explicado en este trabajo teológico en la interpretación de Juan 10:30. (En el griego clásico el verbo: “eimí” significa: “ser realmente” por oposición a: “parecer”).

7) ROMANOS 9:3 al 5

En el versículo cinco, aunque la traducción literal, vale decir, palabra por palabra, del griego koiné o griego bíblico a la lengua castellana es después del sustantivo: “sárx”= carne”, “el que es sobre todas las cosas (la forma verbal: “es” fue agregada o suplida”) en las traducciones al español, porque no está en el texto griego del Nuevo Testamento) Dios”, y considerando que en la gramática castellana se llama: “antecedente” a un sustantivo o pronombre anteriormente enunciado en la oración principal de un conjunto de dos oraciones gramaticales, y en este caso (Romanos 9:5) respecto del pronombre relativo griego: “ón”, que fue traducido en la versión Reina-Valera de 1960), y en la segunda y cuarta edición de la: “BIBLIA TEXTUAL” de la: “SBI” como: “el cual”, el antecedente, indudablemente, es Cristo y nadie más,  y por esto aquí hay una formidable demostración o argumentación de que el Redentor y Salvador de la humanidad era, es y será Dios mismo quien asumió la condición humana, no un mero individuo o una apariencia de hombre como creían los docetistas, es decir, los precursores de la: “gnosis” también llamado: “protognosticismo” del siglo primero de la era cristiana que pensaban que la materia incluyendo el cuerpo humano, era intrínsecamente mala, y consideraban, por tanto, que Cristo fue fantasma, que solo parecía tener la apariencia de un hombre. (El término:

“docetismo” procede del verbo griego clásico: “dokéo” que significa: “parecer , tener apariencia de”).

Finalmente:

8) TITO 2:13

En su sentido teológico, este versículo se refiere a los cristianos genuinos deben estar en una expectativa permanente (viviendo en santidad) respecto de la segunda venida de Jesús en su gloria, esto es, en su naturaleza divina por su iglesia elegida en este mundo, y a nivel lingüístico o del uso del lenguaje, en la gramática castellana e incluso del griego koiné o griego bíblico la llamada: “conjunción” implica una conexión lógica dentro de una oración gramatical o entre oraciones, dos por lo menos, y entre las conjunciones las denominadas coordinantes son aquella que están en un mismo nivel de jerarquía, y entre estas las: “conjunciones copulativas” son las que a través de la suma o adición expresan elementos que se encuentran en un mismo nivel de importancia o relevancia y este es precisamente el caso de la conjunción del griego clásico y koiné: “kaí”, la cual la utilizó el apóstol Pablo en Tito 2:13 para separar los términos “Dios y Salvador” significando esto desde el punto de vista gramatical un argumento irrefutable o irrebatible en cuanto a que aquel que ha sido esperado fervientemente por los cristianos auténticos de todas las generaciones desde que Cristo fundó su iglesia escogida en este mundo y mencionado este al final de Tito 2:13, es el único Dios verdadero y es el mismo quien murió en la cruz del calvario en un sacrificio propiciatorio, es decir, que aplacó la ira divina, por el perdón de los pecados de todos los seres humanos que vivieron, que están viviendo y que incluso existirán a futuro, o sea, de toda la humanidad.

P. S. Los tecnicismos o terminología gramatical empleado por mí en este estudio bíblico, la usé no por vanagloria, sino por resultar estrictamente necesaria para explicar y justificar los versículos de las Sagradas Escrituras seleccionados concerniente al gran tema teológico de las pruebas escriturales de la divinidad de Cristo, y utilizando el mejor procedimiento regla para una correcta interpretación de la: “Palabra de Dios” como es el denominado: “método gramático-histórico” calificado por José M. Martínez en su notable obra: “HERMENÉUTICA BÍBLICA (Cómo interpretar las Sagradas Escrituras)” como:
“el primero de los métodos para la práctica de una exégesis objetiva”.

Mauricio Nieto Hernández
Profesor de castellano y Licenciado
Lengua y Literatura Hispánica por la
Universidad Católica de Valparaíso.

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