La Doctrina de la Santísima Trinidad

Mauricio Nieto Hernández
Profesor de castellano y Licenciado
En Lengua y Literatura Hispánica por
La Universidad Católica de
Valparaíso.

Es necesario decir que para enseñar acerca de algún término o concepto primero hay que definirlo,  y por esto en la teología bíblica la  Trinidad es el misterio fundamental de la revelación o doctrina cristiana según la cual Dios es uno en esencia, pero trino en cuanto a las personas que la integran: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Asimismo, el término: “trino” proviene del latín: “trinus” que significa tres cada uno, cada tres, de tres en tres, triple.

Para comenzar este estudio propiamente tal basado en las Sagradas Escrituras, lo inicio con:

(Nota: para todo aquel que lea este estudio bíblico es indispensable para entenderlo, leer los versículos de la Palabra de Dios que citaré a continuación)

1)    MATEO 28:16-19

Una nota de la Biblia de estudio de la:  “Editorial CARIBE” señala que: “La iglesia cristiana siempre ha sido doctrinalmente trinitaria afirmando que Dios es eternamente uno en esencia:  Padre, Hijo y Espíritu Santo.  La palabra nombre aparece aquí en singular (en Mateo 28:19) indicando que las tres personas de la Trinidad son uno en esencia y calidad”.

I.-  LA DIVINIDAD DEL ESPÍRITU SANTO

2)   JUAN 14:25 y 26

En el versículo 26 la enseñanza sustancial es que así como el  Hijo de Dios vino a este mundo en el nombre de su Padre celestial, este enviaría y efectivamente mandó al Espíritu Santo, “en mi nombre” declaró Cristo, vale decir, con igual poder y autoridad divinos,  NO inferiores en relación al Padre y al Hijo en la Santísima Trinidad, y con el propósito de imprimir en sus mentes lo que Cristo adoctrinó a sus discípulos.

3)   JUAN 15:26

En este versículo el término traducido como: “Consolador” en la versión Reina-Valera de
1960 es en el texto griego del Nuevo Testamento: “parákletos” que en su etimología u origen significa literalmente: “llamar al lado de”.

Por su parte, a nivel histórico en la Grecia antigua el: “parákletos”  era un asistente legal, un defensor, una persona que abogaba, intercedía o ayudaba a otro acusado de un delito, y el cual no podía lograr ser declarado inocente ante los jueces por su propio esfuerzo o voluntad personal.

A su vez, desde la perspectiva  gramatical, la forma verbal: “procede” en la versión Reina-Valera de 1960 y en la segunda y cuarta edición de la: “BIBLIA TEXTUAL” de la: “Sociedad Bíblica Iberoamericana” (“SBI”) corresponde al verbo: “ekporeuo”, que en el  griego clásico y en el griego koiné o también conocido como griego bíblico y griego helenístico significa en su conjunto: “hacer salir, salir afuera, emanar, alejarse, partir, ser liberado, proyectar, difundir, ir, partir, marchar, seguir”. Y a las palabras de Jesús en Juan 15:26  “el cual procede del Padre” deben interpretarse NO en el sentido que el Espíritu Santo se originó en la primera  persona de la Santísima Trinidad, porque Dios no tiene origen como manifiesta: Génesis 21:33 “Y plantó Abraham un árbol tamarisco en Beerseba, e invocó allá el nombre de  Jehová Dios eterno” (versión Reina-Valera de 1960), ni tampoco debe explicarse en un sentido puramente humano como un hijo procede o desciende de sus padres biográficos, por ejemplo, sino que considerando que uno de los atributos incomunicables de Jehová es la omnipresencia, esto es, que él se halla en todo lugar, el Espíritu Santo vino desde el reino de los cielos a este mundo como el Redentor y Salvador de la humanidad lo prometió en los:  “Hechos de los apóstoles” 1:8   “pero recibiréis poder  cuando venga sobre vosotros el Espíritu Santo y me seréis testigos en  Jerusalén, y en toda Judea y Samarias y hasta lo último de la tierra” (“BIBLIA TEXTUAL” de la: “SBI”, cuarta edición, sin perder en ningún momento su esencia divina como la tercera persona de la Santísima Trinidad para ejercer diversas funciones en beneficio de los escogidos de Dios en esta dispensación de la gracia que todavía está vigente como: el Santificador, el Guiador, el Enseñador, el Recordador de lo que  Cristo adoctrinó, el Fortalecedor, el Dador y Mantenedor de la fe, el Ayudador e Intercesor, el Defensor y Protector, el Consolador, etc.

II.- TIENE  VOZ:

4) HECHOS DE LOS APÓSTOLES 13:1 y 2

En este pasaje se demuestra que el Espíritu Santo no solo tiene o  posee voz como cualquier ser humano normal que vive en este mundo, porque la forma verbal: “Apartadme” elegida en la versión Reina-Valera de  1960  y en la segunda y cuarta edición de la: “BIBLIA TEXTUAL” de la: “SBI”  de la Santa Biblia se encuentra en modo imperativo en el texto griego del Nuevo Testamento, vale decir, como un mandato, mandamiento o precepto, lo cual evidencia que el Espíritu Santo emite órdenes al igual que un individuo que utilizando la facultad del lenguaje y que ostenta un cargo de autoridad en una asociación organizada de personas, le traspasa la obligación de hacer algo a un subordinado.

III.-  PUEDE ENTRISTECE IGUAL QUE UN SER HUMANO:

5)  EFESIOS 4:30

En la lengua castellana el verbo:  “contristar”, del cual se usa en el versículo mencionado en la versión Reina-Valera de 1960 la forma verbal: “contristéis”  significa: “entristecer, apesadumbrar, apenar o causar pena, atribular,  y tanto en el griego clásico como en el griego koiné en el que se escribió el Nuevo Testamento significa: “afligir, disgustar, molestar, infestar, dañar, apesadumbrar, causar perjuicio, dolor o tristeza, incomodar, inquietar, acosar, agraviar, angustiar”.

Y, por tanto, de acuerdo a los sentidos anteriormente enumerados del verbo: “contristar” en el griego clásico y koiné, el Espíritu Santo puede ser afligido, disgustado, entristecido o angustiado igual que una persona que a causa de una conducta imprudente o malvada aflige, disgusta, entristece o angustia a otro o a varios individuos.

IV.-  PUEDE SER SILENCIADO AL IGUAL QUE UN INDIVIDUO DEL CUAL LOS DEMÁS NO DESEAN QUE HABLE ALGO QUE COMPROMETE A LOS DEMÁS.

6)  1a TESALONICENSES 5:19

En el griego que en la Antigüedad clásica fue hablado en todas partes del imperio romano, en Alejandría, en Atenas y hasta en Jerusalén y en la India fue llamado: “koiné diálektos”, traducido al castellano como: “dialecto común” , el término: “exhortar” significa amonestar o apremiar a alguien para que lleve a cabo una determinada dirección en su conducta, y en el versículo antes indicado el apóstol Pablo les prohibía a los cristianos verdadero de la iglesia de Tesalónica obstaculizar o dificultar la obra purificadora y denunciadora del pecado con respecto a la vida de los destinatarios de su carta a los Tesalonicenses.

De  igual modo, la forma verbal: “apaguéis” utilizada en la versión Reina-Valera de 1960 y en  la segunda y cuarta edición de la: “BIBLIA TEXTUAL” de la: “SBI” se encuentra en el texto griego del Nuevo Testamento en modo imperativo, es decir, como un mandato o mandamiento precedido del adverbio de negación: “no”, significando esto que el Espíritu Santo puede ser acallado, al igual que una persona que en la sociedad, en general, o en un grupo ordenado de individuos, en particular, denuncia la corrupción y que es silenciado incluso con su asesinato para que NO hable o siga hablando la descomposición moral de la colectividad a la que pertenece.

(Sobre las evidencias de la divinidad de Cristo: lo dejaré para un próximo estudio bíblico)

Por su parte, desde una perspectiva también doctrinal, pero más práctica fueron los profetas clásicos o mayores y especialmente Isaías los que declararon el concepto de que fuera de Jehová no había y no hay otros dioses como expresamente lo manifiesta Jeremías 2:11 “¿Acaso alguna nación ha cambiado sus dioses? (aunque no son dioses)”   (“BIBLIA TEXTUAL” de la: “SBI”, segunda edición):

7) ISAÍAS 44:6

8) ISAÍAS 45:5

9) ISAÍAS 45:22

En consecuencia, desde el principio bíblicamente irrefutable concerniente a que hay un solo Dios verdadero, Creador del universo, es necesario o imperioso tener a Jehová como el único Señor (en el griego clásico el vocablo: “kurios: pronunciación “kirios” significa: “que tiene autoridad, dominio, pleno poder, que es señor o dueño, amo y soberano aplicándose incluso a Dios mismo,) como lo enseña:

10) MIQUEAS 4:5

Respecto al versículo antes citado, una nota de la: “BIBLIA DE ESTUDIO” de la: “Editorial Caribe” señala que: “Todos los hombres (en un sentido genérico para el sexo masculino y femenino) adoran a un dios; si no es el Dios verdadero se trata de un dios falso, de un ídolo”. Y, efectivamente, el Señor Todopoderoso prohibió de manera categórica, rotunda, terminante y concluyente la idolatría, o sea, la inclinación obsesiva a algo concreto o abstracto que existe en la realidad aparte de Dios , como lo leemos en:

11) ÉXODO 20:3

A su vez, en el: “NUEVO DICCIONARIO BÍBLICO ILUSTRADO” escrito por Samuel Vila y Santiago Escuain en el artículo dedicado al término: “ídolo” Manifiesta: “Los hombres del siglo XX (y siglo XXI) tienen de sí mismos el concepto de que son mucho más refinados que los de la antigüedad, pero no son por ello menos idólatras. Los dioses a los que sirven son Mamón, (el dinero), Venus (el sexo), el Deporte, el Estado, el Poder, el Yo, que ponen a la criatura con su orgullo y apetito insaciables en pos de placeres en lugar del Creador”.

Finalmente, el desafío supremo o superior para un escogido del Señor en el tiempo de la gracia todavía vigente, y que para una persona inconversa o no cristiana es absoluta, total y completamente imposible de cumplir o alcanzar, es poner a Cristo y solamente a Cristo en el primer lugar de su vida en TODOS los ámbitos del quehacer humano, como el mismo Redentor y Salvador de la humanidad lo declaró solemnemente en Mateo 16:24:

“Entonces JESÚS dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (“BIBLIA TEXTUAL” de la: “SBI”, segunda edición), versículo bíblico en el cual la forma verbal: “niéguese” del verbo: “negar o negarse”, “tome” del verbo: “tomar o tomarse”, y sígame” del Verbo: “seguir o seguirse se encuentran en modo imperativo en el texto griego del Nuevo Testamento, vale decir, como una orden que debe empezar a obedecer inmediatamente y debe continuar obligatoriamente durante todo su tránsito terrenal un ser humano    es llamado y elegido por el Señor Jesucristo previo arrepentimiento de sus pecados, para que: “andemos en una vida nueva” como señala que Romanos 6:4, esto es, acatando incondicionalmente los mandamientos divinos establecidos en las Sagradas Escrituras en el Antiguo y Nuevo Testamento.

Mauricio Nieto Hernández
Profesor de castellano y Licenciado
En Lengua y Literatura Hispánica por
La Universidad Católica de
Valparaíso.

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