La Conversión, Dejando nuestra vida en manos del alfarero…

Jeremías 18

Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda.

Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla. Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 

¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.”

Todos en más de alguna oportunidad hemos visto trabajar a un alfarero en barro, ya sea presencialmente o a través de algún medio visual. detrás de este noble y maravilloso trabajo, el alfarero toma la arcilla en sus manos y a través de diferentes procesos manuales y artísticos va elaborando y dando forma a su creación. En muchas oportunidades este trabajo no resulta de acuerdo a las expectativas que el artesano tenía para este puñado de polvo revuelto con agua y vemos como nuevamente la obra que en un principio había creado es destruida y nuevamente desde aquella masa informe vuelve a crear una nueva forma, totalmente diferente a la primera, con nuevas propiedades y nuevos usos, con la cual se siente realmente satisfecho. Esta viene a ser su creación final, y ya no se acordará más de la primera forma, la cual fue destruida y transformada en una nueva.

Cuando pasamos de las tinieblas a la luz de Dios, el cristiano entra inmediatamente en un proceso de cambio espiritual irreversible, lo que indica una transformación mental, corporal y espiritual. Este cambio se denomina conversión, y a diferencia de un cambio de ideal o de religión, los cuales son vacíos y no conllevan en sí ninguna transformación verdadera, esta conversión espiritual  está íntimamente ligada a Dios, pues es un cambio de conducta y de actitud hacia Dios mismo, reconociendolo como Amo y Señor de nuestra vida y de todo lo que Él encierra en su divinidad.-

La conversión no es arrepentimiento por algún pecado, tampoco es una auto censura impuesta, ya que la vida del cristiano es libertad justamente en el Señor, sin embargo debemos entender que no todas las cosas son para nuestra edificación y algunas ciertamente nos corromperán  si no prestamos la debida atención y estamos dispuestos a oír la voz de Dios.-

1 Corintios 10:23-26

23 Todo me es lícito, mas no todo conviene: todo me es lícito, mas no todo edifica.

Otra versión de este mismo texto dice:

1 Corintios 10:23-26 

Libres para dar gloria a Dios

23 Se dice: «Todo está permitido», pero no todo es bueno. «Todo está permitido», pero no todo es beneficioso.

Entonces, la conversión no es solamente un cambio de conducta y actitud hacia Dios solamente, sino que un cambio de conducta y actitud también hacia el pecado. Yo he decidido abiertamente preferir a Dios como como mi Amo y Señor, por lo tanto he decidido Racionalmente y en conciencia aceptar  a Jesucristo como mi Salvador personal y al Espíritu Santo de Dios como Guía, apoyo y Poder para vencer al pecado y ser mudado en un nuevo ser, una nueva criatura…

2 Corintios 5:16-18

16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.

17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación;

Otra Traducción Dice Así:

Traducción en lenguaje actual (TLA)

2 Corintios 5:16-19

16 A partir de ahora, ya no vamos a valorar a los demás desde el punto de vista humano. Y aunque antes valorábamos a Cristo de esa manera, ya no seguiremos valorándolo así. 17-19 Ahora que estamos unidos a Cristo, somos una nueva creación. Dios ya no tiene en cuenta nuestra antigua manera de vivir, sino que nos ha hecho comenzar una vida nueva. Y todo esto viene de Dios. Antes éramos sus enemigos, pero ahora, por medio de Cristo, hemos llegado a ser sus amigos, y nos ha encargado que anunciemos a todo el mundo esta buena noticia: Por medio de Cristo, Dios perdona los pecados y hace las paces con todos.

Si no hay cambio, no hay conversión. Este es un punto de vital importancia ya que aquí entra en juego nuestro corazón , el cual Dios dice que es Malo desde nuestra juventud.

Mateo 15:19

19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.

Entonces, Cómo podemos convertirnos si no es cambiado nuestro corazón?. La Respuesta la encontramos en el libro de Ezequiel.

Ezequiel 36:26-28

26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.

27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.

28 Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios.

Sólo la gracia de Dios puede convertir los corazones de los que tienen la voluntad de recibir el poder transformador del Señor. Jesús dice:

Evangelio de Juan Capítulo 6, Versículo 44

“Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere”

Un Hermoso ejemplo de una conversión la encontramos en el libro de los Hechos de los Apóstoles.

Hechos 16:27-34

27 Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido.

28 Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí.

29 El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas;

30 y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?

31 Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.

32 Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa.

33 Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos.

34 Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios.

El carcelero era un pecador de un corazón endurecido, y estuvo a punto de suicidarse cuando reconoció el peligro en que se encontraba en aquel momento. Sin embargo, él fue guiado a la luz del evangelio por la gracia de Dios y por medio de Pablo y Silas. Él dejó de ser un perseguidor para convertirse en un amigo de los discípulos. Creyó y fue bautizado. En esta historia breve que tenemos del carcelero nosotros notamos su cambio de actitud, su deseo por abrazar la fe de Cristo y su obediencia a los mandatos del Señor.

Entonces ya lo Sabe, la conversión no es un cambio de Rasgos personales, el arrepentimiento es solo una parte de la conversión, Usted no puede forzar la Conversión, Dios es quien produce el cambio; las personas, por muy buenas que sean, solamente consiguen la salvación por medio de la conversión, y por último La lectura de la palabra de Dios y la Oración son los elementos principales que el cristiano debe adoptar en su nueva vida como nueva Criatura. Dios le bendiga.

 

Estudio

Marisol Pozo Araya

Pastora 

Ministerio Cristiano Micreasol

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